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Axel Hotel Madrid / El Equipo Creativo

Este hotel situado en un palacete del siglo XIX se encuentra en el epicentro del ambiente más cosmopolita de Madrid. Ha sido diseñado para crear una atmósfera de libertad y diversión, donde el uso del color es el elemento clave.

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UBICACIÓN
Madrid, España

Fotografía
Adrià Goula

texto
Memoria de autor

El diseño del Hotel Axel en la calle Atocha de Madrid superpone una serie de referencias históricas formando un tándem complejo y explosivo. El objetivo principal fue crear un hotel donde se respire una atmósfera de libertad y diversión con un punto disruptivo, que invite a todo tipo de público a entrar en las zonas comunes del hotel para disfrutar de su oferta gastronómica. Para conseguir esta atmósfera, la estrategia de diseño más importante fue el uso de color, elemento que acompaña a través de todos los espacios del hotel, y el cual se aplica con un carácter y materialidad diferente en cada zona.

Uno de los puntos de partida del diseño fue la ubicación del Hotel Axel, en pleno Barrio de las Letras madrileño, hoy epicentro del ambiente más cosmopolita de la ciudad. Este barrio fue también un importante centro cultural durante el Siglo De Oro español, período de gran florecimiento del arte y la literatura, al cual el barrio le debe su nombre, y donde vivieron y escribieron sus literatos más ilustres como Cervantes.

Otro punto de partida es el palacete del siglo XIX en el que se sitúa el hotel, donde sus salas nobles aún conservan elementos de gran interés patrimonial, techos extensamente decorados, intensos colores en paredes y detalles barrocos.

Siguiendo con las referencias al lugar, también juega un papel importante el Madrid más tradicional y popular y algunos de sus elementos visuales más reconocibles como la estética del toreo.

Y por último, la explosiva filosofía detrás de la cadena de hoteles Axel, dirigidos al público LGBTQ, un espacio libre donde la diversidad sexual es bienvenida y promovida, y donde la diversión es una prioridad. Una filosofía que irremediablemente hizo que los diseñadores del hotel pensaran en otra de las grandes revoluciones culturales de la ciudad: la Movida Madrileña de los años 80. Esta colorida revolución contracultural trajo una nueva identidad modernizadora y liberadora a la ciudad, con Almodóvar y otros muchos personajes de la escena musical y artística como protagonistas.

ESPACIOS COMUNES
Carteles luminosos con referencias cinematográficas y musicales a la Movida Madrileña, junto con maniquíes y otros elementos vistosos invaden el pasaje de entrada al hotel y su recepción, recibiendo al huésped en un ambiente desenfadado y festivo.

La introducción de textos, palabras y frases en forma de carteles luminosos y neones hace referencia al pasado literario del Barrio de las Letras, pero con mensajes y guiños más populares.

SALAS NOBLES
En la primera planta se situaban las antiguas salas nobles del edificio, de gran valor patrimonial y con una gran variedad de acabados y colores. Existe en todas ellas un denominador común que son los detalles dorados en sus paredes y techos.

La propuesta actual convierte algunas de estas salas en salones públicos y otras en suites, enfatizando en ambos casos ese denominador común, el dorado, que será el color de todas las nuevas piezas de mobiliario en estos espacios.

RESTAURANTE “LAS CHICAS, LOS CHICOS Y LOS MANIQUÍS”
El restaurante del hotel se caracteriza por un ambiente desenfadado con grandes elementos gráficos de color. El antiguo pasaje de caballerizas del edificio, hoy pasaje de entrada al hotel, divide en dos salas la parte más pública del restaurante, ambas presididas por dos grandes barras rojas. Funcionan como espacio de buffet para desayuno durante la mañana, y como área de tapeo y cervezas —al estilo madrileño— durante el resto del día.

El restaurante dispone de tres pequeñas salas comedor comunicadas entre sí, donde una vez más el color es el protagonista indiscutible. Cada sala consigue su propia personalidad a través de su diseño en un único color: rojo, verde y rosa. Tanto sus paredes textiles como su propuesta cromática busca referenciar a las estancias nobles de los palacetes decimonónicos.

BALA PERDIDA CLUB
Escondidas en el subsuelo del hotel se encuentran —como si se tratara de una cueva— dos naves abovedadas de ladrillo. Es en este lugar secreto donde Bala Perdida Club se encuentra. Las premisas de diseño fueron, por un lado, la singularidad misma del espacio, y, por otro lado, el concepto: un club nocturno con la versatilidad para funcionar como un espacio de consumo de snacks y tragos, donde también fuera posible la mutación rápida, un cambio de escena para poder pasar de una atmósfera cálida a una oscura.

Esta necesidad de transformación y esa cierta atmósfera clandestina hizo que los diseñadores pensaran en este lugar como un espacio cercano a lo mitológico y lo fantástico, en el que no se podía obviar la magia ni las ilusiones ópticas.

El aspecto clave del proyecto fue el uso de dos elementos protagonistas. Por un lado, en los extremos de cada una de las naves longitudinales se colocaron dos espejos enfrentados. Esto produce un efecto óptico conocido como “espejo infinito”. Mediante este recurso, la bóveda se multiplica infinitas veces y se convierte en un túnel sin fin.

Otro punto a destacar es la luz y el color, que se convierten en el hilo conductor del proyecto. En el eje de la bóveda se ubicó una lámpara longitudinal de tiras de Led Digital Dinámico, encastradas entre plafones suspendidos con capacidad de absorción acústica. De este modo, quedan integradas dentro del diseño de la lámpara y cambian de color y velocidad según sus diferentes programas dinámicos, para adaptarse a las diferentes escenas del local.

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