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Apartamento Antigua / Alejandro de la Vega Zulueta

Hablar sobre nuestras moradas es hablar sobre nuestras historias íntimas; el afecto que podemos desarrollar por estos espacios rebasa sus limitaciones de bien inmueble o mera escenografía. En este caso, un departamento en Santa Fe realizado por el arquitecto Alejandro de la Vega Zulueta muestra un cuidado por los detalles […]

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Hablar sobre nuestras moradas es hablar sobre nuestras historias íntimas; el afecto que podemos desarrollar por estos espacios rebasa sus limitaciones de bien inmueble o mera escenografía. En este caso, un departamento en Santa Fe realizado por el arquitecto Alejandro de la Vega Zulueta muestra un cuidado por los detalles y la calidad absolutos que es inevitable pensar que la casa fue tallada de un bloque enorme de roble y granito. Curiosamente, esta precisión más que intimidar emite la atención y el cariño casi humano que le otorgamos a estos lugares.
En zonas urbanas como Santa Fe, el concepto de residencia fue cuestionado. Se trata de la zona con más torres de oficinas y departamentos en la Ciudad de México y con una línea estética que parece regir a estos dos aspectos por igual. Sin embargo, el complejo residencial de Antigua – ubicado en una de sus colinas– aporta alternativas a dicho entorno: áreas verdes predominantes, senderos para caminar, terracota y ocre, rosa mexicano y azul. Precisamente este choque evoca el importante contexto de Santa Fe: la posibilidad de crear una nueva idea de ciudad y un nuevo
lenguaje arquitectónico.


Diseñado y construido por el Arq. Ricardo Legorreta en la década de los noventa, Antigua presenta el contraste entre la zona habitacional y la comercial, entre las posibilidades de una ciudad y la calidad de vida suburbana. Dicho contraste se mantiene al pasar de la exuberante vegetación en las áreas exteriores a los pasillos con muros fucsias dentro del edificio y, posteriormente, al ingresar al departamento que nos concierne. De inmediato, la altura del techo baja mediante un plafón que ocupa únicamente el vestíbulo. Su objetivo es comprimir el espacio y recibirnos de manera calurosa, así como resaltar los espacios y la luminosidad del resto del departamento. Además, los códigos para expresar calidez y austeridad cambian; los colores, texturas y muebles del interior nos transportan a una acogedora casa nórdica.



Tres materiales dominan todo el departamento: mármol (en el mobiliario fijo), granito negro escobillado (en muros, pisos de cocina y baños) y roble (en muebles y pisos). El diseño establece un respeto por ellos mediante sus presentaciones casi crudas (sólo el roble del suelo presenta un tono rojizo por la aplicación de lejía, pero su textura permanece) y cajillos que marcan una distancia amigable en sus puntos de encuentro. Todas las piezas también están en sincronía y no hay tropiezos en su disposición; podemos tomar como ejemplo el baño, donde el despiece de las losetas de recinto en el piso coinciden en tamaño y colocación con las del mármol en los muros de la regadera.

Los espacios centrales de la residencia están comunicados de una forma clara: la sala, el comedor y la cocina. Los elementos más visibles dentro de estas áreas comunes son los muebles y el arte, ambos realizados por el arquitecto de la Vega Zulueta. El mobiliario abarca desde piezas relativamente sencillas como el comedor y algunas cómodas, hasta la isla en la cocina, o la chaiselongue de madera y piel y las estanterías de madera maciza suspendidas por un sistema de pernos de acero modulados para adaptarse según sea necesario.

Por otro lado, el departamento también tiene una dimensión de funcionalidad discreta que podemos notar en los muros de granito con manijas ocultas que se abren para mostrar espacios de almacenamiento y tableros eléctricos, como también ocurre con el baño de visitas, ubicado detrás de un muro de roble en el recibidor. La iluminación es igualmente discreta, con rieles de luz ocultos y micro luminarias de iGuzzini; todo esto sensible al movimiento, como si el departamento fuera un anfitrión silencioso que busca facilitar el uso de sus espacios a sus moradores.





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